Al recordar mis inicios en la labor educativa, un largo suspiro me ha hecho remontarme en el tiempo, hasta la etapa en que solicité la ficha para examen en la escuela Normal Manuel Ávila Camacho pues mi aspiración era estudiar la Licenciatura en Educación Preescolar y desde el primer momento desesperanzaba pues eran pocas fichas que habrían de otorgar y menor aún el número de seleccionados para ingresar a dicha licenciatura por el hecho del desempleo que enfrenta aún esta profesión, hubo quien me dijo vete a la universidad, en la normal dudo mucho que puedas quedar, fue muy estresante esa etapa pues la incertidumbre para mi duró una eternidad pero al final, lo logré, tal vez fue también la vocación o no sé yo qué pero pasé a formar parte de la institución, al ingresar, comienzan a prepararnos en la realidad de que al egresar de la licenciatura, no tendremos trabajo o que de lo contrario, teníamos que estar preparados para irnos lo más lejos que ni imagináramos pues un verdadero maestro por amor y vocación a su profesión, llega a donde lo necesitan, y además que nos hablaron mucho de que si rechazábamos el trabajo nos castigarían durante cinco años en no tomarnos en cuenta ni para cubrir interinatos.
Así que al terminar la licenciatura, todas las compañeras estábamos muy preocupadas, y efectivamente, eran contadas quienes iban ingresando en el servicio al menos con interinatos corto porque de base ni hablar, es ahí, donde comienza mi afortunada experiencia, y yo la considero así porque creo haber obtenido de ella en su mayoría solo aprendizajes y buenas vivencias en el ámbito docente.
Desesperanzada, ingresé en la Banda Sinfónica del Estado de Zacatecas, para hacer algo que me gusta mientras obtengo trabajo de mi carrera, dejando solicitudes en el sindicato estatal, federal, en la SEC, y pues nada pasaron más de seis meses para obtener mi primer interinato, por tres meses, luego de haberlo terminado nuevamente pasaba el tiempo y nada. Hasta que por los conocimientos a que hice referencia en la solicitud de empleo me llamaron a trabajar como maestra de música, de artística o acompañante musical en preescolar, experiencia que fue para mí lo máximo pues tuve la suerte de interactuar con educadoras que a pesar de sus tantos años de servicio siempre van a la vanguardia y trabajan verdaderamente como un colectivo en todo momento y sobre todo que apoyan a quienes tienen dificultades, así que, tuve oportunidad de observar un periodo de tres años, diversidad de formas de trabajo y de implementación de estrategias didácticas, y por qué no, fui también testigo, como dice José M. Esteve del ensayo y error de mis compañeras que produjo nuevos aprendizajes tanto para ellas como para mi, tres años de mi vida profesional que por suerte, me ayudaron a enriquecer la gama de opciones para el desempeño frente a los alumnos y alumnas a mi cargo, ya que hay estilos de enseñanza tanto como educadores y es así que tuve la oportunidad de aprender algo distinto en cada interacción sucedida a lo largo de esos ricos tres años, que claro no me lo enseñaron todo pero si lo más importante que a mi criterio son: la apertura y disposición al cambio, al trabajo colaborativo y la constante actualización y que la educación no es sólo tarea docente y por ello hay que propiciar entre él, la familia y comunidad una estrecha relación de dialogo y apoyo mutuo para el logra de los propósitos de la educación.
Llegó la hora de la verdad, me toca pasar de acompañante musical, función en que planeaba en equipo, escuchaba sugerencias y aportaba ideas así como recibía asesoría de varias personas en todo momento y sobre todo que trabajaba con los grupos, media hora al día y considero era más sencillo controlarlos pues es menos cansado en todo sentido, a ser educadora frente a grupo en una comunidad, acompañada de una bachiller que estaba predispuesta a que alguien ajeno llegara a su escuela, fue sólo medio ciclo escolar que desde luego considero una gran novatada aún y que hacía tres años que yo me desempeñaba ya en una institución educativa pues ahí no era organización completa, y como decente de grupo y directora encargada yo habría también de ocuparme de aproximar a los niños a experiencias educación física y artística además de realizar toda labor administrativa que cualquier escuela requiere. Primero enfrente el hecho de trabajar el nuevo programa, y la idea del bachiller que consideraba como muchas personas que si los niños y niñas no salen con un trabajito no se les enseña nada, y que si no se les pide un cuaderno para hacer planas no se está haciendo en absoluto labor de enseñanza así que me manipuló a las mamás y había para mí sólo malos juicios y mi inexperiencia de trabajo en cuanto a la relación con madres de familia fue otro factor en mi contra, luego de cuatro años más, todo ello me ha dejado un buen cúmulo de aprendizajes así que ahora, puedo disfrutar de una experiencia laboral docente muy agradable, pues por el momento me encuentro en un colectivo docente que a mi ver funciona óptimamente, aunque claro nada es perfecto, hay que ir aprendiendo en el transcurso, sobre todo en el ámbito educativo pues hay una constante evolución del mundo y la sociedad que desde luego influyen en nuestro que hacer y retos diarios que hemos de enfrentar. Me siento afortunada de que cada día haya un espacio entre compañeros en que podamos compartir las experiencias vividas durante la jornada de trabajo y de igual forma poder ayudarnos sugiriendo cambios o adecuaciones a nuestra forma de intervención con el grupo, se hace vigente siempre el hecho de que todo niño y niña de la institución son responsabilidad directamente de su educador de grupo pero en general que todos podemos ayudar y poner atención en lo que con ellos sucede en momentos fuera del aula. La directora, está siempre aconsejando y compartiendo sus propias experiencias como docente de grupo y ello nos aporta ideas y opciones que enriquecen nuestra variedad de formas de responder ante los retos que el trabajo dentro del aula demanda resolver.
Un día de trabajo.
Cada mañana de trabajo, es un nuevo reto en mi labor docente, este ciclo me ha tocado lidiar un grupo algo difícil que ignora las reglas y estoy haciendo hincapié en ellas cada momento. Hoy quiero describir, un Lunes comenzando con los honores a la bandera, he tenido que tomar estrategias que en lo personal no me agradan pero considero necesarias por el momento y no sé hasta cuando por la característica ya mencionada de los niños y niñas de tercero “A” y una de ellas es el formar fila en todo momento que hay que salir del salón pues el preescolar es muy pequeño y con tanta corretiza suceden constantemente choques entre los pequeños, formamos una fila detrás de alguien determinado, claro indistintamente hombres y mujeres, recordando el respeto y compostura que este acto demanda de los nosotros mexicanos, de vuelta en el salón, recibí tareas que en este caso era un guión de obra de teatro en relación al tema de la basura y cuidado del medio ambiente, cada niño llevó uno, y luego de leer de todos, sólo el título, seleccionaron tres para de ellas luego de escucharlas, decidir qué obra han de dramatizar, hice la lectura, situación en que me sorprendió que fueran más atentos los alumnos más inquietos, traté de hacer cambios de tono de voz, volumen, y hasta gestos cosa que les transmití pues pude percatarme de ello, luego pues a decidir, de títulos, recuerdo las aventuras de pirigallo y el secreto, y la seleccionada fue la segunda, rápido comenzaron a ofrecerse a ser el personaje que más les agradó y por lo mismo de la conducta comenzamos a definir papeles, empezaron a mostrarse muy inquietos y por medio de música traté de relajarlos, pero hay un niño que se pasa cantando narcocorridos y tiene voz muy aguda así que irrumpía en la magia y tranquilidad de la música clásica, así que le llamé la atención a lo que respondió es que tu siempre quieres poner música, y al cuentionarle si le desagradaba dijo pero ………. Luego dibujaron el personaje que los cautivó y el entorno en que lo imaginaban.
Entrando de recreo, con música hicieron desplazamientos e imitaciones y movimientos que imaginaron a partir de la lectura hicieron los personajes, luego cantamos algunas canciones mexicanas y al final, pase de lista e indicaciones para la tarea y hasta mañana.
En principio mi propósito fue desviado pues el tema era clasificación de basura y me lo cambiaron a la importancia del agua, pero el fin del guión, y la tarea de leer junto a papá, mamá o hermanos, ha sido cumplida pues tuvieron la oportunidad de acercarse a las nuevas tecnologías al consultar en internet, investigar y leer juntos, convivir, en los alumnos el ir dándose cuenta de la funcionalidad de lo escrito, los medios de comunicación y la direccionalidad de la escritura, son un buen logro y considero que poco a poco iré centrando de mejor manera las competencias que pretendo ir trabajando en los niños y niñas con apoyo de los padres y madres de familia.
Brisa Ibet Salazar Chairez.
Educadora frente a grupo.
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